El Huffington Post en español se ha estrenado en Internet esta semana (7 de junio).
Su directora es la periodista Montserrat Domínguez, que ha tocado todos los palos del periodismo en su trayectoria profesional. Ahora se estrena en el que le faltaba: el terreno digital. Ha estado en emisoras de radio (SER y Radio España), pero también en la agencia EFE, en Canal+, en Telecinco y en Antena 3.
El Huffington Post, como ya deben saber ustedes, es un diario digital creado en el 2005 por Arianna Huffington y Kenneth Lerer. En enero del 2012, alcanzó los 37 millones de usuarios únicos cada mes, todo un récord de visitas para una cabecera que no cuenta con un soporte de papel.
El medio, recientemente, ha empezado su expansión europea (Reino Unido, Francia, España e Italia próximamente) y, antes, ya había llegado a Canadá.
El ‘desembarco’ de este medio digital no es en solitario, sino que busca alianzas con los principales grupos mediáticos. Así en Francia, la fusión se ha producido con Le Monde y en Italia será con el grupo L’Espresso. En España, es fruto de un encuentro -el pasado mes de diciembre- entre la presidenta y directora del The Huffington Post Media Group y Juan Luis Cebrián, presidente de EL PAÍS y consejero delegado de PRISA.
Hace apenas unas semanas pedí a Montserrat Domínguez ser entrevistada. Como estamos en ciudades distintas, finalmente la conversación fue telefónica.
Dejo aquí sus palabras, justo ahora que se ha estrenado como directora en el HuffPo español.
Ha dirigido durante 5 años el programa líder del fin de semana de Cadena SER, ‘A vivir que son dos días’. ¿Cómo se siente al pasar de un medio radiofónico a otro totalmente digital? ¿No encontrará a faltar el micro?
Sí, voy a echar mucho de menos el programa y el micro. La radio es un medio cálido, que produce cercanía, hablas con los oyentes, les ves las caras a los invitados. Todo ello te permite conocer a gente muy interesante. Pero a pesar de las diferencias entre la radio y un medio digital, no creo que el cambio vaya a ser traumático. Un medio como el Huffington Post tiene vocación de informar sobre temas muy variados: desde política y economía, hasta temas sociales, culturales o de entretenimiento. Y eso es lo que hacía en el programa de radio. Por tanto, hay vasos comunicantes entre los dos medios. Por otro lado, me han pedido que continúe colaborando con la radio para no perder el contacto con el micro.
He leído que compaginará el arranque del Huffington Post con el final de temporada de ‘A vivir que son dos días’. Eso suena muy duro ¿Cómo lo lleva?
Bueno, eso fueron las últimas semanas que estuve en el programa de radio, el mes pasado. Fue complicado pero el equipo que tengo en ambos medios es sólido y me ha ayudado mucho. Ahora estoy completamente dedicada ya al Huffington que necesita toda mi atención y energía.
¿Cómo llegó la propuesta de dirigir el HuffPo?
No hay mucho que contar: me preguntaron si me interesaría y me explicaron el proyecto. Cuando supe exactamente lo que esperaban de mi, cuántos íbamos a ser en el equipo y tuve la garantía de independencia informativa, acepté porque me creo el medio.
El Huffington Post en español se estrena el 7 de junio. ¿Con la que está cayendo económicamente, cree que es el mejor momento para lanzarse al ruedo?
Entiendo que es el peor momento para sacar un medio adelante por la complicada situación económica que estamos viviendo. Muchos medios están cerrando o reduciendo sus redacciones. Pero, por otro lado, es fascinante para una periodista poder estar en este inicio.
¿Qué diferencias vamos a ver en este medio con respecto a otros digitales españoles?
Creo que hay hueco para los medios dispuestos a hacer un periodismo fresco y explicar lo que ocurre sin pelos en la lengua. Por otro lado, vamos a aprovechar todas las posibilidades que Internet nos ofrece, la interactividad, la creación de comunidades como las que tienen en el Huffington Post de Estados Unidos. Los lectores interactúan en las noticias, y los periodistas son sensibles a estos comentarios. Ello les obliga a estar muy pendientes de la vida de las noticias. Los lectores aportan datos, novedades, opiniones que obligan al periodista a repensar, ampliar la información. La noticia no está acabada cuando se publica. Empieza ahí. Eso me parece fascinante.
¿Cuánta gente forma la redacción del Huffington Post español?
El equipo lo formamos ocho periodistas, la directoria y siete más. Todos ellos profesionales procedentes de otros medios, tremendamente experimentados en Internet, creativos, con ideas y gran entusiasmo.
¿Qué peculiaridades tendrá esta versión española respecto a las otras europeas?
Cada país le da un toque propio, pero el aspecto formal va a ser muy parecido. Yo creo que la gran diferencia es el toque que le das a las noticias, las opiniones de expertos, los blogs, la información agregada, etc.
¿Cuál podría ser la competencia del Huffington Post en España? Se ha anunciado para septiembre el estreno de El Diario.es, dirigido por el que fue director de Público, Nacho Escolar. Y a él le acompaña un buen equipo de periodistas digitales.
Todos somos competencia y me alegro profundamente de que estén saliendo nuevas iniciativas, porque vivimos momentos muy amargos en nuestra profesión. Por tanto, cada nuevo impulso de arrancar una marca digital adelante, bienvenido sea. Cada uno demostrará hacia adónde se dirige, qué aspira a conseguir. Pero el anuncio de nuevas cabeceras es la mejor noticia posible. Lo triste sería no tenerla.
Últimamente ha recibido muchas críticas de asociaciones de periodistas porque el Huffington Post español (siguiendo el modelo norteamericano) tendrá blogs con opiniones diversas sin remunerar a los colaboradores que escriban en ellos. El medio consigue muchas visitas a cambio. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Me gustaría aclarar los términos. No estoy diciendo que los periodistas no tengan que cobrar por su trabajo, ni mucho menos. Pero no hay que confundir blogs con periodismo. Hay infinidad de blogueros que no son periodistas y que no aspiran a serlo. Entiendo que haya compañeros que no quieran trabajar gratis. Ofrecemos los blogs porque son opinión, análisis sobre una infinidad de temas: cocina, tecnologías, tendencias, motor, etc. Hay mucha gente que escribe bien y pueden mantener su blog sólo por el placer de comunicar, tener una plataforma donde expresarse. Nosotros le ofrecemos llegar a mucha gente que si lo tuviera por su cuenta en Internet.
¿Y por qué cree que ha sentado tan mal este anuncio de colaboradores en los blogs del Huffington Post español?
Porque se confunden los términos. Estamos hablando de dos dimensiones diferentes, que no ha de ver con el periodismo. Nosotros no hemos inventado los blogs, existen desde hace muchos años y sus autores no cobran por nada de lo que hacen. Para mí la revolución de estos tiempos es que la gente, desde su ordenador o smartphone pueda dar su opinión al instante sobre cualquier hecho de la vida cotidiana y que eso haga pensar a muchos otros.
Entre las críticas recibidas se ha mencionado que modelos como “The Huffington Post” harán que los medios dejen de ser productores de información y se conviertan en agregadores de contenidos a través de sus blogs…
Creo que hay que dejar muy claro que una cosa es la comunicación y otra la información. Los blogs forman parte de la comunicación del medio. De la información periodística nos vamos a encargar el equipo de profesionales que estamos detrás de esta marca.
Esta crítica enlaza con la prioridad o importancia que se conceda a las fuentes. Me gustaría saber qué opina de la etiqueta ‘periodismo ciudadano’.
No me gusta la etiqueta periodismo ciudadano, tengo mis dudas y me vuelvo corporativista. El periodismo lo hacen los periodistas. Los ciudadanos aportan testimonios, experiencias del directo, son las fuentes de toda la vida. Ello no los convierte en periodistas, pero sus aportaciones enriquecen al periodismo. El Huffington Post acaba de ganar un premio Pulitzer sobre los veteranos de guerra de EE.UU. El reportaje explicaba cómo se reintegraban en la sociedad civil. La cantidad de mensajes, comentarios y experiencias que recibió el periodista que lo trabajó fue tan enorme, que decidieron ampliarlo con todos estos relatos. El resultado final complementado es el que ha merecido el Pulitzer, no la primera versión.
The Guardian apuesta directamente por trabajar con los lectores. Hace años pidió la colaboración para revisar miles de documentos donde se relataban los gastos de los parlamentarios británicos con dinero público. Hace unos meses estrenó la Open Newslist, donde el lector puede ver qué periodista trabaja cada tema de portada diariamente. ¿Vosotros apostaréis por este modelo tan transparente?
Cualquier noticia que escriban los periodistas del Huffington Post tiene la posibilidad inmediata de ser corregida o ampliada. Hay una herramienta que permite al lector mejorar la noticia. El redactor puede ver que el lector le añade más datos, puede contrastarlos y tocar la versión definitiva.
¿Están ustedes trabajando con el proyecto de Pau Llop, llamado Fixmedia.org?
No, no sabía que había algo parecido aquí. Esta herramienta vienen de la versión de EE.UU y está en constante desarrollo.
Otro tema caliente de la profesión es la libertad que tienen los periodistas de publicar en sus cuentas de Twitter o Facebook personales. Muchos medios restringen sus derechos por miedo a que comenten una exclusiva o digan algo inapropiado que no vaya en sintonía con la filosofía de la marca del medio para el que trabajan. ¿En qué lado estará el Huffington Post?
Me dejas parada. Somos siete periodistas. Cada uno tiene sus propias cuentas. A mí me gustan lo que tuitean. Quizás si hablamos de una organización enorme, de centenares de periodistas es obligado marcar unos mínimos criterios, pero lo importante es el sentido común y la confianza en el equipo. Tienen absoluta libertad para tuitear lo que quieran.
¿Cómo ve el panorama actual del periodismo? ¿Los medios digitales harán repensar la profesión o es a causa de ellos que la estamos perdiendo?
La estamos repensando permanentemente y la irrupción de Internet ha sido un zambombazo. El modelo de negocio tradicional está desapareciendo. No sabemos bien cómo sustituirlo a través de Internet. Todos estamos haciendo esfuerzos por aprender y entender las posibilidades maravillosas que ofrece esta Red que nos intercontecta a todos. Y esto ha cambiado las reglas del juego inevitablemente. Es como el momento de la imprenta, ya no puedes dar marcha atrás. Sí, los medios digitales están obligando a replantear la profesión, pero no la esencia del periodismo, que sigue siendo la de siempre, la de servir al ciudadano, la de explicar las cosas como son, la de desvelar la información que se quiere ocultar y que perjudica a los que menos tienen, etc. Da igual si el periodismo lo ejerces a través de un medio digital o tradicional.












Les respostes semblen sensates, les d’una dona que creu en el que fa. Donem-li un temps. Ara mateix, el HuffPo no em convenç gens quant a disseny, a com presenta els continguts; hi veig més la publicitat, “banners” i fotos del personal que els titulars. A més, haurà d’anar més enllà de la funció agregadora de blogs. Però, ja et dic, donem-li temps.