Esta mujer es la fiscal general de Suecia, Eva Finné. En los últimos días hemos sabido que ella fue la encargada de emitir una orden de arresto por violación y acoso sexual contra Julian Assange, creador del proyecto Wikileaks.
Wikileaks está desde hace unos años en la mira de los gobiernos más poderosos y censuradores del mundo porque es un proyecto en Internet que se dedica a airear documentos privados o secretos, información que no debiera llegar al alcance de los ciudadanos. Hablé de ello hace unas semanas.
Una de las últimas acciones de Wikileaks ha sido la publicación de más de 75.000 documentos clasificados sobre la guerra en Afganistán. El gobierno norteamericano le critica que puede poner en peligro la vida de soldados de EE.UU. y de civiles afganos.
Julian Assange, que era un personaje oculto hasta la fecha, ha t
enido que comparecer ante la justicia sueca para defenderse de unas acusaciones que, según él, responden más un ataque por sus acciones que a la realidad. La BBC publicó hace unos días sus palabras: “No se quién puede estar detrás de esto, pero ya nos habían advertido, por ejemplo, que el Pentágono planeaba usar trucos sucios en contra de nosotros”.
Hace unos días leí que el Partido Pirata sueco albergará en sus servidores parte de los documentos de Wikileaks. Me acordé de Amelia Andersdotter, representante de este partido en el Parlament Europeo, a quien entrevisté en marzo de este año. Y le he preguntado por correo para saber más sobre la postura de su formación política.
“La razón por la que Wikileaks quiere mantener sus servidores en Suecia“-me cuenta Amelia- “se debe a la fuerte protección que se concede
a las fuentes de información en nuestro país. No sólo los periodistas tienen este derecho. PRQ, uno de los proveedores de Internet más abierto de Suecia, albergaba Wikileaks pero después del juicio de The Pirate Bay creo que han cerrado”.
La representante del Partido Pirata me sigue explicando que “es un poco triste“ la atención mediática que se ha puesto en Wikileaks como intermediario de la información de Afghanistán. “En realidad están proporcionando un gran servicio a la sociedad con la transparencia informativa. Hay que destacar, entre muchos otros casos, el ocurrido con el grupo bancario suizo Julius Baer, acusado de blanquear dinero y evadirlo a paraísos fiscales. Desafortunadamente, estos han sido subestimados”.
Para acabar añade: “Cualquier investigación criminal es un asunto de la policía y los tribunales. Lo que me molesta es que los medios de comunicación hayan publicado el nombre y la imagen de quién no está condenado todavía. Todos tenemos derecho a ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario”.
Seguiremos el caso Wikileaks. Personalmente creo que la transparencia informativa debería estar por encima de cualquier secreto de estado.
¡Hasta la próxima!










