Mi visita a la BuchMesse o Feria del Libro de Frankfurt fue muy corta, tan solo estuve viernes y sábado por la mañana. Pero si tuviera que decir algo como conclusión general sería que todavía queda mucho libro de papel por delante.
No se por qué me había imaginado que acudía a una feria futurista, repleta de estanterías mostrando nuevos modelos de e-books traídos del resto del mundo.
Y que podría toquetear, comparar precios, diseños, pesos, formatos, etc.
Nada más lejos de la realidad. La Feria se inaguró hablando de ellos y del futuro de la lectura digital, de cómo los editores deberían afrontar el cambio tecnológico, de revolución y de diversificar los canales de distribución de la cultura, ampliando el abanico hasta lo digital e internet. Pero todo eran previsiones de lo que se viene encima.
Fue al visitar el Hall 1, el dedicado al país invitado, China, que di con una muestra de algunos ebooks. ¡Cómo no! Los chinos fueron de los primeros en escribir y también los inventores del papel. ¿Cómo no iban a ser ellos los que comercializaran los soportes para el libro digital? Además mostraban un vídeo donde el futuro de los ordenadores de mesa o portátiles como los conocemos ahora se quedaba muy en el pasado
. En su lugar, la gente caminaba por la calle y se le aparecían unas holografías o pantallas táctiles donde podían seleccionar servicios o productos que querían adquirir.
Pero como iba diciendo.. a pesar que el certamen se había inaugurado pronosticando la reducción del papel en aras de lo digital, los fabricantes del hardware, o sea, de los ebooks, no exponían (o yo no dí con ellos, que con las dimensiones de la Feria también podría ser que no me los cruzara). 
Antes podías encontrar artefactos más curiosos como estos confortables sofás de lectura para el jardín, con toldo y mesita para las bebidas. Algunos llevan hasta un equipo de música incorporado (clicar sobre la foto para verla ampliada
).
La BuchMesse es enorme. Quizás el adjetivo ‘enorme’ se quede pequeño. Había 9 pabellones (o más) y todos ellos de dimensiones gigantescas. Cada uno con tres plantas donde se acogían a expositores, conferenciantes, empresas que querían mostrar sus productos (en
este caso, libros o software) y decenas de bares y restaurantes de cocinas de diferentes partes del mundo.
Una servidora tenía la sensación que cada minuto que pasaba se perdía algo trascendental. Una buena manera de seguir lo ocurrido era a través del blog de la Feria que ha recogido resúmenes con enlaces y referencias a casi todo lo ocurrido.
El sábado la Feria se abrió al público lo que provocó aglomeramiento y colas de espera para casi todo. Miles de personas recorrían pasillos y subían y bajaban escaleras automáticas para alcanzar algún pabellón. ¡Abrumador!. El Hall 3 estaba dedicado exclusivamente al comic: creadores, productores, distribuidores y fans de los personajes más conocidos. Jóvenes, muy jóvenes, disfrazados, pintando en blocs de dibujo, tirados por algún rincón de la feria cargados con bolsas de catálogos y comics de promoción, etc. ¡Era como dos Salones del Comic de Barcelona juntos!
También me pasé por el Hall 5 para ver cómo estaba representada Catalunya y el resto de España (algo soso a mi parecer) pero no entiendo lo suficiente de Ferias del Libro como para juzgar, ni puedo comparar esta de Frankfurt con años anteriores. Me hubiera gustado estar en el 2007 cuando la cultura catalana fue la invitada de honor… ese debía ser un gran momento.
En mi mini paseo, compartí alguna que otra hora con decenas de periodistas de todo el mundo en la sala de Prensa. Pero todos andábamos con la cabeza bien llena de cosas y poco tiempo. Así que me dediqué a observar y a escribir en mi portátil. Me gustaba aquel espacio reservado para los medios porque era acogedor, a diferencia de otras salas de prensa, y disponía de lo necesario para darle vueltas a la imaginación.
Hasta aquí he llegado en mi paseo por la BuchMesse. Me he perdido entrevistas interantísimas que se han hecho únicamente en alemán, por mi deficiencia con este idioma. Y muchas otras que se habrán hecho en inglés o incluso en español los días previos a mi llegada. El invitado del 2010 será Argentina y me consta que se le dedicaron varios eventos en días previos a mi visita. Me he perdido presentaciones de plataformas virtuales para contenidos científicos en red, conferencias y debates. Me he perdido documentales, personas e historias de todo el mundo que han pasado por el recinto durante esta semana. Pero… no se puede estar en todo. Y menos en tan sólo 2 días.
Cuando caminaba hacia la salida, y bajo un frío de 4 º, mi mente empezó a preguntarse cómo
sería la BuchMesse en el 2019. ¿Las editoriales seguirían montando stands con una mesita en medio para los negocios y con libros expuestos en las estanterías? ¿Las entrevistas con los autores se harían en persona o a través de videoconferencia con otros países? ¿Podrían los visitantes seleccionar en una pantalla lo que no quieren perderse y consumirlo desde un aparato entregado con el ticket de entrada? ¿La web sería una dirección de internet a la que conectarse desde cualquier lugar del mundo para recuperar el contenido de las charlas y debates a posteriori? En esas estaba cuando llegué a la salida del recinto. Allí me encontré con un mercadillo de libros de segunda mano. Hay cosas que nunca cambiarán
¡Saludos!







Per descomptat, si per al lector de les ressenyes (com jo) ja és una quantitat d’informació enorme que requerirà una setmaneta de processament, què deu haver estat per a un visitant in situ…
De tota manera, fas venir moltes ganes de plantar-s’hi, l’any vinent. I en gran part perquè el que enguany és encara un anunci – globus sonda (les publicacions directament digitals i els gadgets que les contindran) l’any vinent, després de la campanya de Nadal que ens espera, seran més realitat i de més qualitat.